Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos. Te compartimos cómo el ejemplo cotidiano es una poderosa herramienta para formar en valores como el respeto, la empatía y la responsabilidad.

 

Los niños son grandes observadores. Más que escuchar, imitan lo que ven. El respeto, la paciencia y la forma en que resolvemos conflictos son modelos vivos de conducta.

Durante los primeros años de vida (especialmente los primeros 5 años) el cerebro se encuentra en una etapa de gran plasticidad, lo que significa que las experiencias, sensaciones, las interacciones y lo que los niños ven y escuchan moldean conexiones neuronales que sustentan su capacidad de pensar, sentir y actuar.

Las experiencias repetidas y las respuestas emocionales cotidianas (como por ejemplo la forma en que los padres gestionan emociones, escuchan con respeto o resuelven conflictos)influyen en cómo los niños aprenden valores sociales y desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y la autorregulación.

Recomendaciones:

1. Sé coherente entre lo que dices y lo que haces

Los niños aprenden principalmente por modelaje. Cuando existe coherencia entre el discurso y la acción, el mensaje se vuelve claro y confiable.

2. Modela la forma de manejar las emociones

Los niños no nacen sabiendo cómo manejar el enojo, la frustración o la tristeza; lo aprenden observando.

    • Sé coherente entre lo que dices y haces.

    • Pide perdón cuando te equivoques.

    • Modela la empatía en tu trato con los demás.

3. Practica la empatía en voz alta

No basta con “sentir empatía”, es importante hacerla visible. Por ejemplo:

    • “Veo que estás triste, ¿quieres que te escuche?”

    • “Creo que esa persona se sintió mal, ¿Qué podríamos hacer?”

4. Permite que tus hijos vean cómo asumes responsabilidades

La responsabilidad se enseña cuando los niños observan que los adultos:

    • Cumplen acuerdos

    • Respetan horarios

    • Reconocen errores

Decir “me equivoqué” o “voy a arreglarlo” transmite un mensaje poderoso: Equivocarse es parte del aprendizaje y asumirlo es un valor.

5. Cuida la forma en que hablas de los demás

Los niños escuchan más de lo que imaginamos.

Habla con respeto sobre maestros, familiares, vecinos, autoridades etc.

6. Recuerda que no se trata de ser perfectos, sino conscientes

Educar con el ejemplo no implica no equivocarse, sino mostrar cómo se repara el error. Pedir perdón, dialogar y mejorar enseña más que aparentar perfección. Los niños aprenden valores no de padres perfectos, sino de adultos emocionalmente disponibles y auténticos.

Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice, porque sus cerebros están diseñados para observar, retener, imitar y motivarse por consecuencias reales y modelos confiables. Esta forma de aprendizaje respaldada por décadas de investigación psicológica, resalta la importancia de que los padres se conviertan en modelos conscientes, especialmente cuando se trata de cultivar valores de respeto, empatía y responsabilidad en la vida cotidiana.

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